Mostrando entradas con la etiqueta Nivel básico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nivel básico. Mostrar todas las entradas

BLUES SHUFFLE II

Posted by : Mario Abbagliati | viernes, 11 de julio de 2008 | Published in

En esta lección exploraremos el patrón básico de acompañamiento en blues. Es conocido como el ritmo de Jimmie Reed, en honor a este músico, el cual hizo un uso exhaustivo del mismo. No obstante, este acompañamiento ya se encuentra presente en las grabaciones de los años treinta del siglo XX de Robert Johnson, en composiciones como Sweet Home Chicago, When You Got A Good Friend o I Believe I'll Dust My Broom. Es un ritmo de capital importancia, pues sobre él se asienta una gran parte de la guitarra rítmica de blues.

Un blues de doce compases en A se compone de tres acordes: A, D y E. Sin embargo, estos acordes rara vez son tocados tal cual. Lo más común es que sean sustituidos por un patrón más sofisticado. En la Fig.1 vemos el patrón de Jimmy Reed para A, D y E usando cuerdas al aire.

Para conseguir una correcta articulación hay que ejecutarlo usando golpes de púa descendentes, acentuando los que caen a tiempo y asegurándonos de que con la palma de la mano apagamos ligeramente las cuerdas, consiguiendo así un sonido más claro y compacto. Así mismo, la subdivisión es atresillada, lo que se conoce como shuffle.

Fig. 1








Pincha aquí para seguir viendo la entrada.

En el siguiente video Keith Wyatt, con el que tuve la suerte de estudiar, muestra el ritmo de shuffle aplicado al blues.

BLUES SHUFFLE

Posted by : Mario Abbagliati | jueves, 10 de julio de 2008 | Published in

El fraseo shuffle o swing hace referencia a una división atresillada de los tiempos de un compás. Esta es una característica esencial de estilos como el blues y el jazz, aunque también es muy común en el rock y funk.

En 4/4, el compás se compone de 4 tiempos, siendo la negra representación gráfica de ello (Fig. 1). Cada tiempo o pulso (beat en inglés) se puede dividir así mismo en dos partes iguales que se llaman corcheas, y su valor corresponde al 50% del tiempo. Generalmente se dice que cae a tierra o a tiempo la primera corchea, la cual está justo en el tiempo, mientras la segunda, cae a contratiempo, o en el y del tiempo (Fig. 2). Las corcheas se pueden agrupar de 4 en 4 (Fig. 3). Este tipo de corcheas se suelen denominar straight o even, expresiones en inglés que en ocasiones se añaden al pentagrama como texto. Pincha aquí para oír como suenan las corcheas straight.


Fig. 1





Fig. 2






Fig. 3







El pulso no sólo se puede dividir en dos partes iguales, si no también en 3. Cuando así sucede, se forman tresillos de corchea, donde cada corchea vale 1/3 del tiempo (Fig. 4).

Fig. 4






El efecto shuffle aparece cuando en un tresillo de corcheas se suman las dos primeras corcheas de cada grupeto, donde la primera nota vale entonces 2/3 del tiempo y la segunda 1/3 (Fig. 5). La unión de dos corcheas forman una negra, por lo que la representación gráfica más común del shuffle es de negra más corchea dentro del tresillo (Fig. 6).

Fig. 5





Fig. 6






Buscando la comodidad en la notación y la lectura, se tiende a escribir las corcheas con swing como corcheas normales, añadiendo la explicación de que se interpreten atresilladas (Fig. 7).

Fig. 7

IMPROVISACIÓN JAZZ Arpegios

Posted by : Mario Abbagliati | miércoles, 9 de julio de 2008 | Published in

Uno de los elementos que caracterizan la improvisación en el jazz es la importancia que se le presta a cada acorde en particular. En rock y blues es más usual improvisar usando una misma escala, a menudo pentatónica, sobre la secuencia de acordes, creando lo que podríamos llamar “generalización armónica”, siendo éste un sonido básico en donde la tonalidad queda claramente marcada, pero faltando muchos de los matices individuales de los acordes. En jazz, por el contrario, cada acorde es tratado como un evento que no sólo tiene que ser analizado en su contexto, si no también individualmente. Esto lleva a establecer un complejo entramado de conexiones entre acordes, escalas y arpegios que lleva algún tiempo aprender.

La base de todo este sistema reside en un buen conocimiento y aplicación de los arpegios. Esa es la clave del éxito. La razón de ello está en que las notas que los componen son las mismas que las del acorde en cuestión. De esta manera obtenemos las dos caras de la misma moneda, por un lado cuando tocamos todas las notas del acorde simultáneamente (Fig. 1) que es como su versión vertical, y por otro, cuando tocamos el arpegio (Fig. 2), que es su versión horizontal. Además carecen de notas a omitir o a tener cuidado con ellas como a menudo sucede con las escalas.

Fig. 1










Fig. 2













Tomemos como punto de partida la secuencia de acordes más sencilla de un blues en G mayor (Fig. 3).

Pincha aquí para descargar el resto del artículo.